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Explorando el misterio

Dejar de ser meros transmisores, voceros de una disciplina, para ser maestros orientadores, implica que nos esperan varios desafíos. 

Despertar la curiosidad, las ansias de aprender. Y acá, la única certeza es que tendremos que lograr sintonizar los corazones para que los instrumentos elegidos toquen la misma melodía.

Brindarles la confianza y el disfrute necesario para animarse a explorar y desafiar los propios límites. Acompañar en el proceso de autoconocimiento, descubriendo los propios talentos, los progresos y las dificultades. Para esto, fomentar la metacognición y el reconocimiento de las emociones propias y ajenas.

Sin olvidar que estamos en el mismo camino, unos pasitos más adelante (tal vez). Ante cada experiencia y situación, la reflexión sobre la propia práctica, el reconocimiento de nuestras emociones, actitudes e incertidumbres, será lo que nos guíe y potencie.

No hay recetas. Sigamos caminando, juntos, haciéndonos preguntas, confiando, compartiendo, explorando, adentrándonos en este misterio humano que es el aprendizaje.

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